Los chiquitos son divinos. Están en todos lados y te sacan de apuros porque son baratos y fáciles de guardar. Entonces… estás en la calle y se largó tremenda Santa Rosa. Entrás a Farmacity a llevarte tu paragüitas, tardás tres horas en elegirlo, porque son tan “cute” que lo querés de algún color lindo, o un cuadriculado interesante. Lo elegiste, te llevaste de yapa 5 porquerías más, porque en la Ciudad de la Farma es imposible no tentarse, y salís hermosa bajo tu paragüitas nuevo, creyendo que solucionaste para siempre el tema lluvia/paraguas porque con el nuevo tamaño pocket que encima te salió 30 pe, la vida es más fácil. ¡¡Mentiiiiira!! No caminaste ni dos cuadras, que la mano ya te empieza a temblar, el viento es tan fuerte que el divino piragüitas barato está a punto de doblarse al medio. Lo ponés a contraviento para no hacer papelones, pero te empezás a mojar. Para estar así, más vale cerrarlo, entonces insistís en mantenerlo bien firme en tus manos, haciendo toda la fuerza ingeniosa que tenés y poniendo tu mejor cara de “que chocha que estoy debajo de mi umbrella mini pocket”, pero contra las fuerzas de la naturaleza no hay nada, y el viento consigue doblar al medio esa divina tela que cubría los alambres que te estaban facilitando la vida y como por arte de magia, de un momento a otro, chau paraguas nuevo. Acá es cuando te desesperás, buscando que este momento patético dure lo menos posible. Tratás de cerrar el paraguas, pero por mucho que intentes no conseguís achicarlo. Te morís de ganas de tirarlo a la calle, pero sabiendo que no da, buscas como loca un tacho para deshacerte del objeto en cuestión, y cuando por fin encontrás uno, corrés hacia él y en el camino te resbalaste, porque tenías puestas las ojotas que resbalan… ¡splash!... la bendita baldosa floja de la que venías zafando hace rato. Malhumorrrrrrrrrrrrr es poco para esta altura. Tirás el paraguas, te mirás los pies empapados, tu pelo que venía divino chorrea agua como recién salido de la ducha y tu ropa…bueh, para que entrar en detalles. Conclusión: perdiste tiempo comprando un paraguas que de divino no tenía nada, gastaste 30 pe, más un extra en porquerías que te llevaste de Farmacity, hiciste tremendo papelón durante dos cuadras y encima el resultado es el mismo…¡¡estás empapada!!

Entonces, ¿sabés qué? No pierdas tiempo en un invento que lo único que hace es borrar lo lindo de la lluvia. Los hay de todas las formas y colores, transparentes y con motivos, para uno, para dos, para perros y hasta para fanáticos de Star Wars… pero para facilitarte la vida, todavía no hay ninguno.
Entonces mirálo un poco a Gene Kelly y canta “Singing in the rain”, o date un buen beso apasionado bajo la lluvia, bien de película romántica.
Pero la próxima, si o si, salí sin paraguas.
buena foto negri. si me tienen que besar así que no pare de llover nunca!!!!
ResponderEliminarcomo somos